lunes, 23 de diciembre de 2013

Hoy me siento rota, como ramita seca me siento quebrada. Mi certeza de vida ha decidido emprender el vuelo, quiere estar con su padre. y yo siento que me muero, es complejo poder describir cómo me siento, me inunda la tristeza desde el vientre y se derrama por mi cuerpo. Miro su cama y sé que no estará en las noches y ya no seré yo quien lo arrope, no es un bebé, tiene 14 años, sin embargo para mi es mi todo, los espacios vacíos se han echo más profundos y me cuesta enfocarme. Tengo claro que hablo desde el egoísmo de ser mamá, pero no puedo evitarlo. No soy una mujer que vive sólo por su hijo, no, trabajo y me encanta hacer nuevas cosas y buscar desafíos constantes. Escribo por que es vital hacerlo, el lenguaje construye realidades y vivo mediante la palabra echa acción. No obstante me siento desmembrada y el sol ha perdido su fuerza y la niebla se apodera de mi ser.

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